jueves, 20 de marzo de 2014

DECISIONES DEL AYUNTAMIENTO + CAOS CIRCULATORIO = MÁS PROBLEMAS PARA LOS VECINOS/AS (AMPLIACIÓN HORARIA EN LAS ZONAS DE APARCAMIENTO AZUL Y VERDE)

En las últimas semanas nos hemos encontrado con una noticia que nos vuelve a sorprender y preocupar. Quizás, a estas alturas, deberíamos ser totalmente ajenos a la sorpresa que nos producen las actuaciones del consistorio de Madrid ya que vuelven a hacer gala de la incoherencia que marca cada una de sus decisiones.
Por supuesto, incoherencia para todas aquellas personas que viven en la realidad.

La última noticia a la que nos referimos es la aprobación, el pasado jueves 6 de marzo, de la modificación de la Ordenanza de Movilidad cuyos efectos empezaremos a padecer, si no se consigue evitar, a partir del próximo mes de junio.

Las variables que se tendrán en cuenta para el nuevo sistema serán dos:

Por un lado, el nivel de emisiones de óxido de nitrógeno del vehículo. ¿Cómo se conseguirá averiguar este dato? A partir de la matrícula del vehículo.

Por otro lado, el nivel de ocupación en tiempo real de los alrededores, gracias a un sistema informático que tendrán los parquímetros que se ocupará de cotejar, continuamente, los datos.

Algunas medidas adicionales serán el aumento de una hora, máximo actual, de las plazas verdes a tres horas y de las dos horas, actuales, de las plazas azules, a cuatro horas.

Todo ello gracias a, según los responsables, un sistema de “gestión inteligente” que será “único en el mundo”.

Dicho entramado ideo-tecnológico es vendido por Diego Sanjuanbenito, delegado de Medio Ambiente y Movilidad, como una herramienta para “impulsar la movilidad sostenible al integrar consideraciones de sostenibilidad en los criterios de asignación”.

En este punto entramos, una vez más como es habitual cada vez que se trata de analizar las palabras de nuestros gestores públicos, en el pantanoso, irreal, interesado y desvergonzado uso de la lengua española que, lejos de fijar y dar esplendor, es utilizada para comunicar obviedades desenfocado los verdaderos puntos de interés.

Decir que el nuevo sistema de regulación del aparcamiento es un sistema inteligente y único en el mundo, es decir nada. No es mentira, es lo obvio y la obviedad sólo se puede combatir con las mismas armas.

Que sea un sistema inteligente no es sinónimo que sea algo beneficioso para el ciudadano. En este caso, es sinónimo de sistema inteligente, algo indiscutible, para la recaudación directa que pasará  a ser una de las numerosas fuentes de financiación, directa e indirecta, que el Ayuntamiento necesita para cubrir ese profundo y eterno agujero existente en las cuentas públicas del mismo.

Decir que es un sistema “único en el mundo”, de nuevo, es constatar una obviedad. Mientras que otras grandes ciudades europeas llevan años intentando limitar la afluencia de vehículos en sus centros, con medidas más o menos profundas, Madrid parece empeñada en ser la ciudad del caos en la que los transeúntes, y ya no decir lo ciclistas, se jueguen la vida por la contaminación o de forma literal.

Y es que el partido en el gobierno tan proclive al mantenimiento de tradiciones debería revisar, de vez en cuando, además de manuales de cómo conseguir la máxima desinformación posible, esa fuente perdurable de sabiduría popular que no es otra que el refranero, en el que encontrarán numerosos ejemplos en los que poder tomar consejo para su hoja de ruta. De ahí que no se pueda estar en misa y repicando.

No se puede alabar las ventajas del sistema público de transportes madrileño a la vez que se incentiva la utilización del vehículo privado con medidas como las que nos ocupa.

No se puede hablar de movilidad sostenible y consideraciones de sostenibilidad cuando se permite la circulación y aparcamiento de toda clase de vehículos con la única prerrogativa de que paguen más aquellos más contaminantes.

Una medida en clara sintonía con las constantes violaciones del Tratado de Kyoto por parte de España, un país con elevadas emisiones contaminantes que suple su falta de conciencia medioambiental a golpe de talonario, es decir, comprando derechos de emisiones a terceros para, de este modo, seguir con el ritmo actual en vez de reducirlo.

Tampoco se pueden presentar medidas a favor del bien común cuando, ya de entrada, estamos introduciendo variables económicas. Contamina, no importa, pero paga.

Al igual que tampoco se puede hablar de sanidad pública cuando estamos hablando de privatizaciones, ni de educación pública cuando se favorece la modalidad privada y concertada, ni de aconfesionalidad del Estado cuando se beneficia con dinero público una de las confesiones religiosas.
En definitiva, no se puede hablar de equidad social cuando los actos reflejan, claramente, lo contrario, un aumento de la brecha social.

Pero, claro está, todo ello se encuentra dentro de las (in)coherencias habituales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios en AVECLA están sujetos a moderación con el fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante. Los comentarios serán moderados según las normas siguientes:

No se aceptan los comentarios con contenidos, enlaces o nombres de usuarios que se consideren insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes españolas.
No se aceptan los comentarios que contengan apología del terrorismo o de la violencia, o que apoyen violaciones de los derechos humanos.
No se admiten comentarios de contenido racista, sexista, homófobo o discriminatorio por razón de nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad.
No se admitirán los ataques ni insultos a los otros participantes en el sistema de comentarios.
No se admiten comentarios con contenidos o enlaces que se consideren publicidad, spam, pornografía o material protegido por derechos de autor.
Los comentarios sin sentido o repetidos serán eliminados.
AVECLA se reserva el derecho a eliminar los comentarios que no se ajusten a estas normas. Los comentarios no reflejan la opinión de AVECLA, sino la de los visitantes que son los únicos responsables de las opiniones publicadas.